Xóchitl Ponzze, el éxodo y las posibilidades de la forma

Raúl Eduardo González

Para Xóchitl Ponzze, la vida ha sido sinónimo de viaje, de traslado, con todo lo que eso representa: cuando apenas tenía un año de edad, cambió su residencia, de Bogotá, Colombia (donde nació en 1985), a México, y en este país no ha vivido sólo en Michoacán, la tierra que la acogió, donde creció y donde vive actualmente: estudió la licenciatura en Artes Visuales en la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos; cursó un semestre en la Universidad de Guadalajara, como parte de un programa de movilidad estudiantil. Asimismo, su interés por otras lenguas y culturas, así como la búsqueda espiritual, la han llevado a realizar estancias en países como Francia, Brasil, Canadá y Colombia, donde, según ella reconoce, ha obtenido inspiraciones de diversa índole que se ven reflejadas en su obra.

Al viajar, la artista ha llevado consigo su labor creativa, de modo que su obra no se ha gestado en un solo lugar, pues la ha producido en talleres de gráfica en Morelos, Jalisco, Michoacán y la ciudad de México, como lo son el Taller de Artes Gráficas MAPECO y el Taller del Centro de Artes El Colibrí (en Uruapan), el Taller ACJ (Pátzcuaro), el Taller Universitario de la UdeG (Guadalajara), el Taller la Imagen del Rinoceronte (Tlalpan, CDMX), el Taller Universitario de la Facultad de Artes y el taller del maestro grabador Enrique Cattáneo (en Cuernavaca), etc. Sus obras han viajado también, y forman parte hoy en día de distintas colecciones públicas y privadas, de México, Alemania, Inglaterra, Francia, Suiza, Colombia y Estados Unidos.

El viaje de Xóchitl abarca, asimismo, las diversas técnicas que ha desarrollado, principalmente en la gráfica: xilografía, aguafuerte, aguatinta, punta seca, linóleo y algrafía, entre otras. De igual manera, ha incursionado en el dibujo, la pintura y los libros de artista, con técnicas mixtas, haciendo uso constante de la fotografía y la literatura como medios de apoyo en su dinámico proceso creativo, que, en sus propias palabras, procura la interpretación de lo intangible, por medio de la abstracción; mientras que muchas de sus figuras realistas se proponen la representación del contacto vital con lo inefable.

El pensamiento, los sentimientos y los sueños encuentran en los trazos de Xóchitl correspondencia con figuras del mundo terrenal que remiten a singulares estados de ánimo y a situaciones aparentemente usuales. En su obra, la percepción se encuentra en continuo diálogo con los alcances de la representación, donde la artista procura el trasvase de los momentos en las posibilidades de la forma.

Como parte de su éxodo vital, Xóchitl Ponzze ha participado en exposiciones individuales y colectivas en distintas ciudades de la República Mexicana, como Cuernavaca, Toluca, Querétaro, Aguascalientes, Taxco, la Ciudad de México, Chiapa de Corzo, Uruapan y Pátzcuaro. Actualmente, radica en esta ciudad lacustre de Michoacán, donde se desempeña como artista independiente.

Xóchitl ha asumido el viaje
de su vida migratoria,
y el papel de su memoria
se viste de luz un traje.
La técnica en su viraje
vital persigue el momento
y en el trazo del aliento,
por conjurar el olvido,
un colibrí suspendido
bate sus alas al viento.

En la línea que se tuerce,
la realidad circundante
cede al flujo del instante
y parece detenerse.
El rasgo pulsa y ejerce
la hondura de sus estriados,
que de sombra iluminados
trascienden la situación,
provocando la visión
aún con los ojos cerrados.

Se reconcentra el color
por los pliegues de la oruga,
el fruto luce y se enjuga
y se estremece la flor.
La rama con su verdor
reduplica al azulejo,
la fuente emula el reflejo
de agitada superficie,
y el papel en su molicie
juega el juego del espejo.

En el infinito cielo
se concentra la blancura
donde se fija segura
el ala en medio del vuelo.
Es el suspenso, el anhelo
de inspiración contenida,
que Xóchitl deja prendida,
sin asidero aparente,
proyectando simplemente
el éxodo de la vida.

Morelia, Michoacán, abril de 2021
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